Que semana...

Ok, estoy a punto de el colapso...  esta semana no podría ir mejor, solo puedo decir el porque al destino se le da por hacer que todo salga mal en cuestión de segundos. Bueno, no solo con la partida de Andy y Edu, lo que me ha dejado el corazón totalmente, sino también con problemas familiares a cuales me había permanecido en ceguera absoluta para evitar enfrentamientos vergonzosos. Sin embargo el día de ayer después de escuchar por casi 12 horas a mi prima Anita llorando a cerca de su fracaso en armonía solo podía pensar en hablar con mi madre, lo que hice cuando llegué a casa. Ella aseguró que mi situación familiar a la que yo había estado ausente por escapar con Andy no era de lo mejor. Mi padre ha caído en una fuerte depresión, al no poder conseguir trabajo, constantemente se levanta llorando, toma pastillas para dormir cada noche, es un ente malhumorado que no quiere vivir más. Por otro lado mi hermano Migue tuvo una recaída de su trastorno obsesivo compulsivo, pero esta vez no quiere tomar medicación, porque solo lo vuelve un estúpido zombie; No solo tiene el problema de que su visa sigue en tramitación y necesita en menos de un mes para poder irse a vivir a Utah por sus estudios, sino también sus pensamientos irracionales sobre el caos que consume su cabeza poco a poco, haciéndolo consumirse internamente poco a poco. Y por si fuera poco, Carlos vive una relación asquerosa con una chica que es extraña, literalmente el significado de extraña es ella, lo hace sufrir constantemente, ha bajado mucho de peso y no deja de fumar. Yo no había visto todo este relajo por estar viviendo mi felicidad, pero mi madre tiene razón... no puedo vivir mirándome el ombligo, es por esta razón que mi corazón permanecerá cerrado por algún tiempo, todavía, y por alguna razón me siento culpable de haber estado tan bien, cuando cada miembro de mi familia está a un hilo delgado de morir internamente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Neumonía Emocional

Casualidad

Ya fue ya